Esta organización fue el antecedente a la actual Legislatura de la Provincia de Buenos Aires.
Luego de la Batalla de Cepeda del 1° de febrero de 1820, caducan las funciones del Director Supremo.
El cabildo Abierto de Buenos Aires, eligió a doce ciudadanos que debían integrar una Junta de Representantes, quienes debían asumir la responsabilidad institucional de la provincia y elegir gobernador.
En su sesión del 17 de febrero de 1820, eligió gobernador de Buenos Aires a Don Manuel de Sarratea.
El 6 de marzo de 1826, la Junta de Representantes fue disuelta como consecuencia de la Ley decretada por el Congreso Constituyente de las provincias Unidas del Río de la Plata, por la que la ciudad de Buenos Aires pasaba a ser Capital de la Nación, bajo la efímera presidencia de Rivadavia. Luego de su renuncia, la Junta de Representantes fue nuevamente convocada, esta vez por Vicente López y Planes a cargo interinamente de la presidencia, designando gobernador de Buenos Aires al Coronel Manuel Dorrego el 12 de agosto de 1827.
A raíz de la revolución unitaria encabezada militarmente por el general Lavalle, la Junta es disuelta el 1° de diciembre de 1828, volviendo a ser convocada el 24 de junio de 1829, como consecuencia del “pacto de cañuelas” efectuado entre Lavalle y Rosas.
En su sesión del 7 de marzo de 1835, la Junta de Representantes dictó la Ley que otorgaba al Gobernador Juan Manuel de Rosas, “la suma del Poder Público”.
Después de la Batalla de Caseros, este organismo se opuso al Acuerdo de San Nicolás, sancionando la secesión de la provincia de Buenos Aires del resto de la Nación, disponiendo el retiro de los diputados porteños de la Convención Constituyente reunida en Santa Fe.
La Constitución de la Provincia de Buenos Aires de 1854, transformó a la Junta de Representantes, en el cuerpo integrado por el Senado y Diputados que dio origen a la actual Legislatura bonaerense.
Luego de la Batalla de Cepeda del 1° de febrero de 1820, caducan las funciones del Director Supremo.
El cabildo Abierto de Buenos Aires, eligió a doce ciudadanos que debían integrar una Junta de Representantes, quienes debían asumir la responsabilidad institucional de la provincia y elegir gobernador.
En su sesión del 17 de febrero de 1820, eligió gobernador de Buenos Aires a Don Manuel de Sarratea.
El 6 de marzo de 1826, la Junta de Representantes fue disuelta como consecuencia de la Ley decretada por el Congreso Constituyente de las provincias Unidas del Río de la Plata, por la que la ciudad de Buenos Aires pasaba a ser Capital de la Nación, bajo la efímera presidencia de Rivadavia. Luego de su renuncia, la Junta de Representantes fue nuevamente convocada, esta vez por Vicente López y Planes a cargo interinamente de la presidencia, designando gobernador de Buenos Aires al Coronel Manuel Dorrego el 12 de agosto de 1827.
A raíz de la revolución unitaria encabezada militarmente por el general Lavalle, la Junta es disuelta el 1° de diciembre de 1828, volviendo a ser convocada el 24 de junio de 1829, como consecuencia del “pacto de cañuelas” efectuado entre Lavalle y Rosas.
En su sesión del 7 de marzo de 1835, la Junta de Representantes dictó la Ley que otorgaba al Gobernador Juan Manuel de Rosas, “la suma del Poder Público”.
Después de la Batalla de Caseros, este organismo se opuso al Acuerdo de San Nicolás, sancionando la secesión de la provincia de Buenos Aires del resto de la Nación, disponiendo el retiro de los diputados porteños de la Convención Constituyente reunida en Santa Fe.
La Constitución de la Provincia de Buenos Aires de 1854, transformó a la Junta de Representantes, en el cuerpo integrado por el Senado y Diputados que dio origen a la actual Legislatura bonaerense.