EL MODELO ARGENTINO - JUAN D. PERON

El pensamiento del General Juan Domingo Perón sigue marcando el rumbo para el logro de los grandes objetivos de la Patria. En este extraordinario trabajo, deja al pueblo argentino, su legado que pareciera, no ha sido estudiado profundamente a la luz de los resultados obtenidos para lograr la unidad y liberción del continente sudamericano. A continuación, un párrafo del Modelo Argentino, como introducción al conocimiento de nuestras raíces y su proyección hacia el futuro.
Antecedentes histórico-políticos que conducen al Modelo Argentino.
Las enseñanzas del proceso histórico mundial.
“De dos fuentes proviene el crecimiento económico de los países más avanzados. Por un lado, de sus propios recursos tecnológicos y acumulación de capital. Por el otro, del acceso a las riquezas y el trabajo de los países colonizados. El traspaso de las riquezas de estos últimos países a las grandes potencias se efectuó de muy diversas formas. De acuerdo con las circunstancias, se utilizó desde el procedimiento de la apropiación física hasta el de la remesa de beneficios para las inversiones imperiales, pasando por las etapas intermedias de ambos extremos.
De esa manera, muchos países colonizados expandieron su producto pero no su ingreso, mostrando al mismo tiempo un aparente progreso que, en realidad, encubría su miseria.
Para mantener este sistema se necesitó de la dominación política. El arma empleada para ello, también se adecuó a las circunstancias. Fue así como se acudió al empleo de las fuerzas militares, en intervenciones directas o indirectas; al copamiento de gobiernos o de sectores claves del país; a la complicidad de los grupos dirigentes; a la acción sutil de las organizaciones que sirvan a intereses supranacionales; a los empréstitos, que bajo la forma de “ayuda” atan cada vez más a los países dependientes. Es decir, se recurrió a cuanto procedimiento fuera útil para los fines de dominación perseguidos. Esta ha sido una evolución particularmente notable del sistema imperialista durante casi todo el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. En su transcurso, las espaldas de los trabajadores de los pueblos sometidos-tanto del mundo oriental como del occidental- han sobrellevado, en buena medida, la carga del progreso de las metrópolis imperialistas. Pero la situación internacional está sufriendo profundas conmociones; los pueblos comienzan a despertar, motivando que los países dependientes se vean obligados a tomar partido frente a dos elecciones:
Por un lado, elegir entre neocolonialismo y liberación.
Para nosotros la elección resulta obvia, y cuando dijimos que había que construir el “tercer mundo” no hicimos otra cosa que dar un nombre y un sentido al camino de liberación elegida.
Por el otro, se presenta la elección entre capitalismo y comunismo como opciones inevitables. Nosotros percibimos el error de considerar, como únicas alternativas, a dos posiciones extremas que han servido para la dominación. Así surgió la “Tercera Posición”.
Venimos sosteniendo estos conceptos desde hace tres décadas. Consecuente con ello, Argentina inició un proceso de cooperación latinoamericana para lograr la liberación. Ya la idea de Comunidad Latinoamericana estaba en San Martín y Bolívar, ellos sembraron las grandes ideas y nosotros hemos perdido un siglo y medio vacilando en llevarlas a la práctica.
Ahora, para corregir el rumbo que equivocadamente tomamos, debemos profundizar, entre otros lazos de unión, la línea de los trabajos de complementación económica, que, como el firmado en Santiago de Chile, hace 25 años, entre este país y la Argentina, estén abiertos a la adhesión de los demás países del área con la finalidad de alcanzar una integración económica sudamericana.
Este proceso arroja algunas enseñanzas que es conveniente no desaprovechar en una acción futura. Podemos sintetizar tales enseñanzas en las siguientes consideraciones:
Unión Latinoamericana: Cada país participa de un contexto internacional del que no puede sustraerse. Las influencias recíprocas son tan significativas que reducen las posibilidades de éxito en acciones aisladas. Es por ello que la Comunidad Latinoamericana debe retomar la creación de su propia historia, tal como lo vislumbró la clarividencia de nuestros libertadores, en lugar de conducirse por la historia que quieren crearle los mercaderes internos y externos.
Lo repito una vez más: “El año dos mil nos encontrará unidos o dominados”. Nuestra respuesta, contra la política de “dividir para reinar”, debe ser la de construir la política de “Unirnos para Liberarnos”.
Reacción Imperialista: Tenemos que admitir como lógica la acción de los imperialismos en procura de evitar que la unión de nuestros países se realice, ya que ello es opuesto a su interés económico y político.
En consecuencia, debemos admitir que la lucha es necesaria. Pero nosotros también aprendimos a reducir el costo social de la lucha”.
Juan Domingo Perón-1° de mayo de 1974.

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