El 24 de mayo de 1822, se libró la Batalla de Pichincha. Estuvo al frente de las operaciones del Ejército Libertador en Quito, el Mariscal Antonio José de Sucre; los Granaderos a Caballo, al mando del mayor Juan Lavalle, y el Escuadrón de Cazadores comandados por el coronel Félix Olazabal, fueron las armas argentinas que participaron del glorioso triunfo americano sobre el dominio español.
El pueblo de Quito, luego del triunfo de Pichincha, organizó un banquete al libertador Bolívar, y demás Jefes y oficiales colombianos, peruanos, chilenos y argentinos, integrantes del ejército libertador.
El General Bolívar, como era su costumbre, propuso diversos brindis. En uno de ellos, tal vez por una alegría desmedida producto de tanto festejo, expresó: “No tardará mucho el día en que pasearé el pabellón triunfante de Colombia hasta el suelo argentino.”
Entre los Jefes argentinos presentes, el coronel Dehesa, exaltado dijo que: “sus compatriotas no aceptaban dictadores en su territorio”. El comandante Juan Lavalle del Regimiento de Granaderos a Caballo argentino, pidió la palabra, se puso de pie y dijo con su característica arrogancia: “La República Argentina se halla independiente y libre de la dominación española, y lo ha estado desde el día en que declaró su emancipación, el 25 de mayo de 1810. En todas las tentativas para reconquistar su territorio, los españoles han sido derrotados. Nuestro himno nacional consagra sus triunfos, y brindo por la independencia de América y de la República Argentina.”
No hubo más brindis.
El pueblo de Quito, luego del triunfo de Pichincha, organizó un banquete al libertador Bolívar, y demás Jefes y oficiales colombianos, peruanos, chilenos y argentinos, integrantes del ejército libertador.
El General Bolívar, como era su costumbre, propuso diversos brindis. En uno de ellos, tal vez por una alegría desmedida producto de tanto festejo, expresó: “No tardará mucho el día en que pasearé el pabellón triunfante de Colombia hasta el suelo argentino.”
Entre los Jefes argentinos presentes, el coronel Dehesa, exaltado dijo que: “sus compatriotas no aceptaban dictadores en su territorio”. El comandante Juan Lavalle del Regimiento de Granaderos a Caballo argentino, pidió la palabra, se puso de pie y dijo con su característica arrogancia: “La República Argentina se halla independiente y libre de la dominación española, y lo ha estado desde el día en que declaró su emancipación, el 25 de mayo de 1810. En todas las tentativas para reconquistar su territorio, los españoles han sido derrotados. Nuestro himno nacional consagra sus triunfos, y brindo por la independencia de América y de la República Argentina.”
No hubo más brindis.