Juan Bautista Alberdi, y un análisis geopolítico de nuestro país, del que estuvo ausente por más de cuarenta años; no obstante, su pensamiento hacia los destinos de la Patria, siempre estuvieron presentes. Comprendió como pocos, tal vez después de un tiempo, el conflicto en nuestra Nación.
Decía Alberdi: “El verdadero enemigo de Buenos Aires no es Brasil. Son los países interiores a quienes Buenos Aires les tiene arrebatado el tesoro, su tráfico y todo su ser. En esta República Argentina no sólo hay dos partidos sino más bien dos países, dos causas públicas, dos patrias y dos patriotismo por decir así. Un interés profundo los divide y hace antagonistas y ese mismo interés, sin cambiarlo, es que hace aliado nato del Paraguay a todo el país argentino situado al norte de Martín García y aliado natural del Brasil a la otra porción del país que, como el Brasil, está situada a las puertas del Plata y en las costas del mar. Aquel interés es el tráfico directo en el mundo exterior, la renta pública procedente del tráfico y el poder del tesoro y del crédito público basado en él. Río de Janeiro y Buenos Aires aspiran a dividírselo entre los dos, a expensas de todos los países interiores, de los que quieren hacer verdaderas colonias tributarias, más o menos disimuladamente.”
Decía Alberdi: “El verdadero enemigo de Buenos Aires no es Brasil. Son los países interiores a quienes Buenos Aires les tiene arrebatado el tesoro, su tráfico y todo su ser. En esta República Argentina no sólo hay dos partidos sino más bien dos países, dos causas públicas, dos patrias y dos patriotismo por decir así. Un interés profundo los divide y hace antagonistas y ese mismo interés, sin cambiarlo, es que hace aliado nato del Paraguay a todo el país argentino situado al norte de Martín García y aliado natural del Brasil a la otra porción del país que, como el Brasil, está situada a las puertas del Plata y en las costas del mar. Aquel interés es el tráfico directo en el mundo exterior, la renta pública procedente del tráfico y el poder del tesoro y del crédito público basado en él. Río de Janeiro y Buenos Aires aspiran a dividírselo entre los dos, a expensas de todos los países interiores, de los que quieren hacer verdaderas colonias tributarias, más o menos disimuladamente.”